Mucho más que un símbolo

Con el logotipo debemos empezar a definir la identidad de la marca. Por eso es muy importante saber elegir desde el principio la tipografía y los colores adecuados. Esta elección, también nos ayudará a destacarnos de la competencia. Tiene que ser único y tener la capacidad de ser recordado por los consumidores, es decir, ser memorable. Ser legible en todos los tamaños y poder ser representado en cualquier soporte, sabiendo entender las limitaciones de cada uno de estos. Debe ser "atemporal", huir de modas pasajeras para resistir el paso del tiempo.  

El logotipo tiene que estar concebido para superar todas las pruebas de legibilidad en su reproducción. Hoy en día, las nuevas tecnologías han facilitado que la representación del logotipo sea posible en múltiples e insospechados soportes publicitarios. Si bien estos avances suponen una gran ventaja para su difusión, también hacen conveniente la normalización de soluciones para sus aplicaciones, con el objetivo de evitar distorsiones del mismo y poder crear una correcta imagen corporativa. Una herramienta eficaz para este cometido son los  Manuales de Normalización.